Alrededor del 80% de las personas han sido víctimas de infidelidad, señaló el doctor Paúl Antonio Carlón García, psicólogo universitario, al disertar la conferencia “Amor e infidelidad… una decisión”. Durante su intervención, advirtió que esta acción impacta profundamente la estabilidad psicológica y deja una huella a nivel neurológico que puede durar hasta cinco años.
El evento, desarrollado bajo un formato híbrido en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), permitió al especialista en psicología humanista compartir un extracto de su próximo libro. En dicha obra, aborda este tema —delicado pero común en la sociedad— que sigue siendo considerado tabú y controversial en la actualidad.
Durante la conferencia, el doctor Carlón expuso la naturaleza de las emociones y compartió un análisis profundo sobre el amor, la infidelidad y la responsabilidad emocional desde una perspectiva humanista. Explicó que el amor, más allá de ser un sentimiento idealizado, representa una necesidad humana que exige compromiso, comunicación y madurez.
“Si tengo una pareja, soy también responsable de su salud mental; en ese contexto, mi objetivo es expandir la conciencia para que lo pensemos dos veces antes de realizar una acción de esa naturaleza. No se trata de hacer un juicio de valor sobre nadie, sino de que expandamos nuestra conciencia”, subrayó.
Asimismo, detalló los dos tipos de infidelidad —sexual y afectiva— y sus causas, así como las consecuencias psicológicas, emocionales y físicas que genera en la víctima. Reitero que, a nivel neurológico, el daño puede persistir alrededor de un lustro.
El docente universitario también abordó la complejidad de los vínculos afectivos contemporáneos, subrayando que la fidelidad y el compromiso no son meros impulsos biológicos, sino construcciones racionales y decisiones voluntarias que definen la calidad de las relaciones humanas.
“Es una decisión; no es un error ni una equivocación. Es una elección, porque la persona tiene la libertad de elegir o no elegir”, afirmó de manera tajante.
Finalmente, el psicólogo clínico invitó a los presentes a ser afectivamente responsables, reiterando que el bienestar mental de la pareja es, en gran medida, una responsabilidad compartida.


