Sin Redundar – Carlos Avendaño

Screenshot

Cuando las balas ya también legislan. El ataque a balazos contra los diputados de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix y Elizabeth Rafaela Montoya Ojeda, ocurrido en pleno Centro de Culiacán este miércoles 28 de enero de 2026, no es solo un hecho violento más: es la confirmación de que en Sinaloa la política ya se hace bajo fuego real. No fue en una brecha, ni en la madrugada, ni en un “lugar apartado”, sino todo lo contrario, fue en el corazón de la capital, a plena luz del día, con detonaciones que obligaron a los policías municipales a pedir refuerzos por radio como si se tratara de un frente de guerra. Resultado: tres heridos -el diputado, la diputada y un chofer escolta- y una camioneta Audi blanca cribada a balazos, abandonada como postal del fracaso institucional. Hasta el último reporte, el diputado Torres Félix fue intervenido quirúrgicamente y trasladado a terapia intensiva en estado delicado con heridas en el rostro, cabeza y manos. Mientras que la diputada y el escolta, se encontraban ya fuera de peligro. Pero el mensaje ya fue enviado y recibido: nadie está a salvo. Las preguntas son inevitables y cada vez más incómodas: ¿Qué está pasando con los políticos en Sinaloa? ¿A quiénes incomodan -y por qué- estos y otros actores que han sufrido atentados? ¿Cuántos ataques más hacen faltan para que el gobierno deje el discurso y ponga orden? ¿Dónde quedó el famoso Estado de Derecho? Como siempre, la reacción fue inmediata, en el boletín. El gobierno federal anunció el despliegue de una célula especializada en inteligencia e investigación. El mismo guión de siempre: se promete todo, se anuncia mucho y los resultados nunca llegan. Lo innegable es que estamos frente a una estrategia de seguridad fallida, que ya no solo hace agua, sino que está en terapia intensiva, conectada al respirador artificial y con pronóstico reservado. La violencia no se contuvo, no se redujo y ahora alcanzó de lleno a la clase política. Y no, esto no es solidaridad selectiva. Si ni los políticos, ni los funcionarios, ni los escoltas armados están seguros, mucho menos lo está el ciudadano común, el que sale a trabajar sin blindaje, sin escolta y sin reflectores. Hoy en Sinaloa las balas no distinguen colores partidistas. Pero el gobierno sí distingue responsabilidades: ninguna es suya. Mucho discurso, mucha narrativa, mucha “estrategia”, pero sin resultados positivos. Cuando los diputados caen bajo fuego en el centro de la ciudad, ya no estamos hablando de percepción, ni de exageraciones opositoras: estamos hablando de un Estado rebasado, donde la violencia manda y la autoridad solo administra comunicados. Porque hoy, en Sinaloa, ni gobernar, ni legislar, ni vivir, es seguro…

Ni la comitiva presidencial se salva: seguridad de discurso, país en ruinas. En un país donde la inseguridad ya no respeta ni investiduras ni discursos mañaneros, ni siquiera la comitiva presidencial salió ilesa. El equipo de comunicación y avanzada de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue asaltado por un comando armado en una carretera del norte del país. Así, sin rodeos, sin miedo y sin Estado. El hecho ocurrió a la altura del kilómetro 67 del tramo San Luis-Matehuala, cuando el equipo regresaba por vía terrestre tras acompañar a la mandataria a la inauguración de la nueva sede de la Agencia Nacional de Aduanas de México en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Ironías del destino: inaugurando instalaciones de “seguridad y control”, para terminar asaltados como cualquier ciudadano. Los delincuentes les cerraron el paso y, en una acción descarada, los despojaron de 14 mil pesos en efectivo y de equipo profesional de foto y video valuado en más de medio millón de pesos. Casi los dejan -como diría el pueblo bueno y sabio- sin calzones. Eso sí, con todo y acreditación oficial. Después del atraco, vino lo de siempre: operativo espectacular, retenes federales, revisiones y caos vial en zonas como Guadalcázar, El Huizache y Charo Cercado. Molestias para automovilistas, retrasos para transportistas y cero garantías de que los responsables sean detenidos. Seguridad reactiva, no preventiva. Mucho ruido, pocas nueces. Y aquí la pregunta incómoda: Si ni el equipo cercano a la presidenta puede transitar seguro por las carreteras del país, ¿Qué le espera al ciudadano común? Si esto ocurre tras un evento oficial y con logística previa, ¿De qué sirve tanto discurso sobre control territorial? Este episodio deja muy mal parado al flamante secretario de seguridad federal, Omar García Harfuch, a quien el país ya se le empieza a ir de las manos. No por falta de operativos, sino por falta de resultados. Porque los delincuentes actúan con tal tranquilidad que ya no distinguen entre escoltas, funcionarios o civiles: todos son botín. Innegablemente, México está hecho un caos de arriba para abajo, con un país patas para arriba en donde la narrativa oficial habla de avances mientras la realidad asalta en carretera con el arma en la mano. La seguridad hoy es un privilegio que ni siquiera el poder puede garantizarse. Y cuando el Estado no puede proteger ni a los suyos, queda claro quién manda en el camino. Suyos los comentarios, estimado lector…

Tren Interoceánico: la justicia siempre descarrila hacia abajo. Ernestina Godoy, flamante titular de la Fiscalía General de la República, salió muy seria y muy formal el pasado 27 de enero a explicar las causas del accidente del Tren Interoceánico, ocurrido hace un mes y que dejara al menos 14 pasajeros muertos y decenas de heridos. Conferencia impecable, narrativa cuidada y como era de esperarse, responsables perfectamente seleccionados. Porque desde luego -faltaba más- queda exonerado el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Ni sombra de duda, ni sospecha, ni llamado a declarar. Nada, limpio, inmaculado e intocable. ¿Y entonces quién paga los platos rotos? Exactamente estimado lector: el maquinista. El operador de la locomotora hoy enfrenta todo el peso de la ley, como si él hubiera diseñado la vía, colocado el balastro, supervisado la obra, autorizado los contratos o tolerado la corrupción. Pero ya sabemos cómo funciona esto: cuando el sistema falla, el último eslabón es el culpable perfecto. En el caso de Gonzalo López Beltrán, señalado públicamente como supervisor de la obra, ni siquiera fue llamado a declarar. Tampoco su presunto prestanombres, Amílcar Moreno, pese a que existen grabaciones difundidas públicamente en donde se habla sin pudor de corrupción y de ganancias relacionadas con el balastro del tren. Pero no nos confundamos: oír no es investigar y grabar no es probar, cuando el apellido pesa más que la evidencia. Y aquí viene lo verdaderamente grotesco: un tren que se descarrila a 60 kilómetros por hora. Sí, leyó usted bien. Mientras en países de primer mundo los trenes viajan a más de 500 kilómetros por hora, aquí ni siquiera yendo a paso moderado podemos garantizar la seguridad. Esto no es modernidad, esto es mediocridad institucional con discurso triunfalista. Pero claro, a alguien habría que culpar, y ese alguien no iba a salir del círculo del régimen en turno. La corrupción, convenientemente, ni siquiera fue mencionada. No existe, no pasó y no se nombra para nada. Así funciona la justicia selectiva: impunidad para los de arriba, castigo ejemplar para el de abajo. Pobre maquinista, ¿Qué pecado debería estar pagando? Quizá el peor de todos: no tener apellido presidencial. Porque en tiempos de la 4T, los trenes se caen, la gente muere, pero la responsabilidad siempre viaja en clase económica. Suyos los comentarios, estimado lector…

Ex Presidentes de CANACO SERVYTUR Guamúchil respaldan a Jorge Nishimoto. La Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (CANACO SERVYTUR) de Guamúchil se encuentra en pleno proceso de renovación de su mesa directiva. Jorge Luis Nishimoto es parte del relevo que ya comienza a generar señales claras dentro del sector empresarial. Este reconocido empresario de la región del Évora, le ha entrado de lleno y con determinación al proceso para contender por la presidencia del organismo, respaldado por una trayectoria ampliamente reconocida tanto por propios como por extraños. Apenas un día después de formalizar su registro, Nishimoto fue visto sólidamente arropado por el respaldo de varios ex presidentes de CANACO SERVYTUR, un hecho que no pasa desapercibido y que habla del peso y de la confianza que genera su perfil dentro del gremio. Algo positivo y relevante deben haber identificado en este aspirante quienes ya encabezaron la Cámara, pues su apoyo envía un mensaje claro en medio de un proceso que aunque apenas inicia, comienza a tomar forma y rumbo. Si Jorge Luis Nishimoto logra consolidar el respaldo de la inmensa mayoría de los expresidentes, podría tratarse de una señal contundente sobre quién se perfila como favorito en esta contienda interna. Desde luego, aún faltan por cumplirse los trámites estatutarios y los tiempos formales del proceso, pero el ambiente apunta para que el proyecto de Jorge Luis Nishimoto obtenga la estafeta de CANACO SERVYTUR Guamúchil como nueva dirigencia. Tiempo al tiempo…

Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…

Facebook: Carlos Avendaño   Twitter: @Carlosravendano   http://www.carlosavendano.mx

hectormunoz.com.mx - lagaceta.me - entreveredas.com.mx - rrcagenciainfomativa.com – nexusmedia.com – entreredes.com.mx

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *