Salvador Alvarado: encuestas que incomodan, aunque no gusten. En nuestra pasada columna, hicimos algunos comentarios sobre una encuesta digital rumbo al proceso electoral de 2027 en Guamúchil, misma que dejó un dato que nos llamó poderosamente la atención: Guadalupe López González, apareció en dicha encuesta con apenas el 1% de respaldo. Así es estimado lector, apenas el uno por ciento. Ahora bien, hay que decir las cosas tal y como son: estos ejercicios hechos en las benditas redes sociales muchas veces carecen de metodología formal. Pero también existe otra verdad por demás incómoda: cuando el ánimo social cambia, se empieza a notar incluso en las encuestas más rudimentarias. Y ahí es en donde la cosa se pone por demás interesante. Porque, según el discurso oficial, la alcaldesa ha sido muy bien evaluada, inclusive colocada en rankings nacionales de alto desempeño municipal. Entonces la pregunta salta por sí sola: ¿En dónde está el error? ¿En la encuesta o en la narrativa? Porque cuando la percepción en la calle no coincide con los reconocimientos en el papel, algo como que no está cuadrando. En los corrillos políticos ya se comenta -recio y quedito, pero constantemente- que parte del respaldo que llevó al poder al grupo político de Armando Camacho Aguilar no se ha sostenido. Y en política, el voto prestado tiene fecha de vencimiento. Sobre todo, cuando la expectativa supera a los resultados. Porque existe una regla no escrita, pero infalible: las promesas no cumplidas no se olvidan, se van acumulando, y tarde que temprano, se cobran. No en conferencias, no en las redes sociales, sino en las urnas. Mientras tanto, estas mediciones -con todas sus limitaciones que usted le adjunte- ya están siendo observadas en más de alguna oficina política por el rumbo del tercer piso. Ciertamente que no definen una elección, pero sí anticipan el clima político-electoral. Y este clima, hoy por hoy, no parece precisamente muy favorable que digamos. Falta mucho para 2027, sí y todo puede suceder. Pero en política, cuando el desgaste empieza más temprano, la recuperación no es imposible, pero tampoco es de manera automática. Porque si algo nos ha enseñado la historia electoral, es que el poder no se pierde de golpe, se va erosionando. Tiempo al tiempo y contando…
Transparencia en Sinaloa: crónica de una muerte anunciada. Se acabó la simulación o mejor dicho se perfeccionó. La nueva Ley de Transparencia no nació de un ejercicio de Parlamento Abierto. No hubo diálogo real o hubo contraste, no hubo ciudadanía, no hubo línea. Una propuesta enviada desde el Poder Ejecutivo y aprobada con la precisión de un trámite, calcada -al pie de la letra- del modelo federal que ya había desmantelado al Instituto Nacional de Acceso a la Información. El resultado era predecible: la desaparición de la Comisión Estatal de Acceso a la Información Pública del Estado de Sinaloa (CEAIPES). Sin matices, sin resistencia real, sin vergüenza. Y en su lugar, ¿Qué es lo que queda? Un organismo desconcentrado, subordinado a la Secretaría de Transparencia y Rendición de Cuentas del Gobierno del Estado de Sinaloa. Es decir, el gobierno se vigila a sí mismo. El árbitro jugará para un solo equipo. Porque esto es lo que se acaba de consumar: no una reforma administrativa, sino una regresión institucional. Durante años se habló de combatir la opacidad, de construir contrapesos, de garantizar el derecho a saber. Hoy, todo esto se archiva. Y lo más irónico -o lo más cínico- es que muchos de los que hoy levantan la mano para desaparecer este tipo de órganos, son los mismos que antes exigían transparencia cuando estaban en la oposición. Hoy no incomoda la opacidad, hoy estorba la rendición de cuentas. Porque la transparencia real no se controla, no se administra, no se subordina, se garantiza. Y aquí no se está garantizando nada, se está cerrando, se está encapsulando, se está enterando. Lo que vendieron como simplificación, en realidad es concentración. Lo que llamaron eficiencia, es control. Y lo que presumieron como reforma, es retroceso. Pero en política como en la historia, existe algo que no falla: todo intento por esconder la información termina revelando algo mucho más grave, el miedo a que se sepa. Porque cuando el poder decide apagar la luz, no es para descansar, es para que no vean lo que está haciendo. Y lo del asunto de Sinaloa no es una reforma, es una crónica anunciada, no de modernización, no de avance, sino del momento exacto en que la transparencia dejó de ser un derecho y volvió a ser un permiso…
La UAS, referente cultural en Sinaloa. La Universidad Autónoma de Sinaloa continúa consolidándose como el principal referente cultural del estado de Sinaloa, fortaleciendo de manera constante sus actividades extraacadémicas, fundamentales para la formación integral de sus estudiantes. Más allá de sus funciones sustantivas -como la investigación, el deporte y el servicio social-, la promoción cultural ha cobrado un papel protagónico, posicionándose como un eje articulador dentro de la actual administración encabezada por el rector titular el doctor Jesús Madueña Molina. Prueba de ello es que el Programa Federal de Apoyo a Festivales Culturales y Artísticos en México seleccionó recientemente al Festival Internacional Universitario de la Cultura para recibir apoyo financiero durante 2026. Este reconocimiento no es menor, pues coloca a este festival -considerado la máxima fiesta cultural de la universidad- como uno de los eventos con mayor trayectoria y relevancia en todo nuestro país. Este respaldo permitirá fortalecer la oferta artística que año con año genera gran expectativa entre la comunidad universitaria y en toda la sociedad sinaloense en general. Así, la UAS no sólo forma profesionistas, sino que también impulsa la cultura como un pilar esencial del desarrollo social. Porque cuando la educación se acompaña de cultura, el impacto trasciende más allá de las aulas…
Incongruencias. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue a España a decir que hay que reforestar el mundo con el plan de Sembrando Vida. Pero en México, ocurrió un ecocidio al talar miles de árboles por el “Tren Maya”. Vaya incongruencia…
La última vez que alguien murió en Teotihuacan fue en 1521 a/c. Hoy con MORENA en 2026, se repite un fatídico suceso…
Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…
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