El sombrero que incomoda y el hueso que ya pesa. Las benditas redes sociales volvieron a hacer de las suyas. Ahí en donde no hay acarreados, donde no existe el aplausómetro oficial y en donde el algoritmo no entiende de discursos prefabricados. Pues resulta que relata que resultó que apareció una pregunta aparentemente sencilla: ¿A quién apoyarías para la alcaldía de Salvador Alvarado? Y, al menos en los comentarios compartidos, la respuesta fue tan uniforme que parecía coro. El nombre de Samuel López Angulo comenzó a repetirse una y otra vez, “que el Señor del Sombrero, que el ingeniero Samuel, que un hombre cercano al campo, que alguien preocupado por las causas sociales, etc. Pero en política, existe un fenómeno, cuando los ciudadanos empiezan a construirte un apodo con identidad propia, algo estás haciendo bien. El sombrero dejó de ser un accesorio y se convirtió en una marca. Mientras tanto, del otro lado de la cancha, Ambrocio Chávez el flamante diputado local morenista, recibió una lluvia de reclamos y no precisamente por lo que hizo, sino por lo que varios comentaristas dicen no haber visto. La pregunta que más se repitió fue simple, pero políticamente demoledora: ¿Qué ha hecho por el pueblo este “diputado local”? Y cuando una pregunta comienza a repetirse más que las respuestas, el problema ya no es de percepción, es de comunicación o de resultados. Existe una frase que resume buena parte del ánimo expresado en estos comentarios: “Que suelte el hueso el profe Bocho”. En el diccionario político mexicano, esta expresión significa que la ciudadanía empieza a cansarse de ver siempre los mismos rostros ocupando los mismos espacios de poder. No importa cuántos cargos acumule un político, si la gente siente que vive permanentemente del presupuesto, la factura termina llegando. Paradójicamente, Ambrocio Chávez se enfrenta al peor adversario que puede tener cualquier político veterano: “el desgaste”. No porque alguien lo derrote en un debate, sino porque la propia ciudadanía comienza a preguntarse si ya cumplió su ciclo para seguirle mamando la teta al presupuesto. El ingeniero Samuel, en cambio, parece estar aprovechando exactamente este vacío. Su discurso ligado al campo, a las causas sociales y a una imagen menos burocrática, conecta con un sector que busca algo distinto. Al menos esto es lo que reflejan los comentarios analizados. Desde luego que una publicación de Facebook no gana elecciones. Tampoco sustituye una encuesta seria, ni representa por sí sola la voluntad popular. Pero sí funciona como un termómetro del humor político de quienes decidieron participar en esta conversación. Y cuando un termómetro marca fiebre, los médicos no rompen el aparato, revisan al paciente. Quizá esto debería hacer Ambrocio Chávez, confiarse menos en el cargo y escuchar el malestar ciudadano. Porque en política existe algo peor que las críticas: la indiferencia. Por ahora, en esta conversación digital, el sombrero parece pesar más que la curul. Y esto, para cualquiera que viva de la política, debería de ser motivo más que suficiente para empezar a preocuparse. Y para que no piensen que estoy a favor de uno y en contra de otro, les dejo link de la encuesta en Facebook para que lo analicen detenidamente. Suyos los comentarios estimado lector…
Lupita López saltó a la televisión, y no fue por buenas noticias. No todos los días una alcaldesa de Sinaloa aparece en la televisión nacional. Y cuando esto sucede, lo deseable sería que fuera por atraer inversiones, por inaugurar obras o por colocar a su municipio como ejemplo de “buen gobierno”. Pero este no fue el caso. La presidenta municipal de Salvador Alvarado, Guadalupe López González, apareció en un reportaje de TV Azteca en medio de un conflicto con empresas de telecomunicaciones que ha escalado del ámbito administrativo al terreno mediático y jurídico. La televisora sostiene que el Ayuntamiento pretende cobrar por el cableado aéreo instalado sobre la infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad, argumentando que se trata de obras en la vía pública sujetas a permisos y derechos municipales. Las empresas involucradas rechazan esta interpretación y sostienen que la regulación en materia de telecomunicaciones corresponde al ámbito federal, por lo que consideran improcedentes estos cobros. En el reportaje, además, califican estas medidas como una forma de presión indebida y señalan que ya presentaron denuncias ante la Fiscalía General de la República. Por otro lado, corresponderá al Ayuntamiento explicar el fundamento legal de sus actuaciones y defenderlas ante las autoridades competentes y la opinión pública. Porque una cosa es aplicar la ley, y otra muy distinta, es convencer de que se está aplicando correctamente. Lo cierto es que el conflicto ya dejó de ser un asunto local, porque ahora forma parte del debate nacional. Y cuando un municipio aparece en los noticieros nacionales por un diferendo de esta naturaleza, el impacto ya no es solamente político, también afecta la percepción sobre la certeza jurídica, el clima para la inversión y la confianza institucional. Si el Ayuntamiento de Salvador Alvarado tiene la razón, deberá demostrarla con argumentos jurídicos sólidos. Si las empresas tienen razón, corresponderá a las autoridades competentes resolver el conflicto conforme a derecho. Lo que no ayuda a nadie es que un diferendo legal termine afectando a los ciudadanos, especialmente si ello implica interrupciones o afectaciones en servicios de telecomunicaciones. Al final de cuentas, quienes menos deberían de pagar las consecuencias son los usuarios, porque ellos no participan en litigios, no redactan los reglamentos, no imponen las multas, y tampoco comparecen ante los tribunales. Simplemente quieren algo muy básico: que su servicio funcione al 100%. Ahora la pelota está en la cancha de las autoridades competentes, y serán ellas, y no los discursos políticos ni los reportajes televisivos, las que determinen quién tiene la razón. Mientras tanto, por el rumbo de Salvador Alvarado ya consiguieron los reflectores nacionales, aprovéchalos porque les salió gratis la publicidad. Lástima que no fueron precisamente para contar una historia de éxito de Guamúchil…
Dejo link para sus conclusiones estimado lector… https://youtu.be/wuZSLIq49ZE?si=ugtPfXzOTo0BMYGO
Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…
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