Sin Redundar – Carlos Avendaño

Cuando el barco se hunde, las ratas son las primeras en saltar. Algo ocurre en el gobierno de Sinaloa, y no precisamente transmite absolutamente nada de tranquilidad. Mientras el estado enfrenta una de las etapas más complejas de los últimos años en materia de seguridad, de economía y de incertidumbre política, dentro del propio aparato gubernamental comenzó un acelerado desfile de licencias, de renuncias y de reacomodos. La Secretaría de Economía cambió de titular, la Secretaría de las Mujeres también, la Junta de Coordinación Política del Congreso (JUCOPO) igualmente estrenó liderazgo. Todo esto ocurrió prácticamente al mismo tiempo. Demasiadas coincidencias para tratarse de simples movimientos administrativos. El mensaje político es por demás inevitable. Quienes hasta hace unos días tenían la responsabilidad de gobernar, decidieron cambiar la oficina por la campaña interna de MORENA. La prioridad dejó de ser Sinaloa, porque ahora la prioridad es el 2027. Resulta difícil pedirle serenidad a la ciudadanía cuando quienes conducían las instituciones, parecen haber decidido abandonar el timón en plena tormenta. Porque el estado no atraviesa precisamente un periodo de calma. Existen desafíos en seguridad, hay dificultades económicas, hay incertidumbre en el campo, hay pérdida de empleos, y aun así, buena parte de la clase política parece convencida de que lo urgente no es resolver los problemas de los sinaloenses, sino asegurar su siguiente cargo público. Esto explica la velocidad con la que comenzaron a repartirse licencias y a reorganizarse las piezas del tablero político. No es estabilidad institucional, es supervivencia política. Cada quien intenta asegurar su futuro, cada quien protege su parcela de poder, cada quien calcula en dónde estará mejor colocado cuando llegue la encuesta de MORENA. Mientras tanto, el ciudadano observa cómo, quienes juraron servir, ahora concentran buena parte de su energía en construir su próxima candidatura. La vocación de servicio tiene fecha de caducidad, pero la ambición política, al parecer, no. En política suele decirse que los verdaderos liderazgos aparecen durante las crisis. En Sinaloa pareciera estar ocurriendo exactamente lo contrario. La crisis está revelando quiénes consideran que el servicio público es una responsabilidad y quiénes simplemente lo entienden como un escalón hacia un mejor cargo. Porque cuando el barco enfrenta el oleaje más fuerte, un capitán permanece al frente. Quien abandona el puente para ir en busca de una promoción, deja muy claro cuál era desde el principio su verdadera prioridad. Y esto explica por qué hoy muchos sinaloenses tienen la sensación de que el gobierno navega sin rumbo. No porque falten oficinas abiertas, sino porque sobran políticos preocupados por su futuro y faltan servidores públicos ocupados por el presente. Al final de cuentas, el problema no es que quieran crecer políticamente. El problema es que pareciera que algunos sólo entienden el servicio público como una escalera: suben, se acomodan, cobran y en cuanto aparece un peldaño más alto, dejan atrás el compromiso con la misma facilidad con la que presentan una licencia. Porque existen quienes llegan al gobierno para servir, y hay quienes llegan convencidos de que el gobierno existe para servirles a ellos…

Ahora sí, Imelda Castro descubrió las calles. En política existe una tradición que jamás pasa de moda: los ciudadanos aparecen exactamente cuándo se acercan las candidaturas, y los políticos redescubren las colonias, los ejidos y las comunidades como si acabaran de ser inauguradas. La senadora con licencia Imelda Castro asegura que recorrerá todo Sinaloa para mantener un contacto directo con las familias y conocer de primera mano el momento político que vive el estado. Suena muy bien, de hecho, esto debería hacer cualquier representante popular desde el primer día que asume el cargo. Pero la pregunta es otra, evidentemente: ¿Pero por qué hasta ahora Imelda Castro? Sinaloa lleva un largo periodo enfrentando una crisis de violencia, de incertidumbre económica y de preocupación social. Las familias han vivido momentos difíciles, entre ellos los comerciantes, los empresarios, los agricultores, los transportistas, los jóvenes, en fin, todos. Y es precisamente justo ahora, cuando MORENA abrió el proceso para definir a quién encabezará la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación, cuando aparece la promesa de caminar las calles y escuchar a la ciudadanía de parte de Imelda Castro. Las coincidencias políticas suelen tener un calendario muy preciso, porque casualmente esta no es la primera aspirante que promete cercanía y tampoco será la última. Todos ofrecen escuchar, todos aseguran recorrer el estado, todos hablan de ponerse del lado de la gente, y casi todos descubren esta vocación de proximidad, exactamente cuándo se aproxima una encuesta interna o una elección. El problema no es recorrer las calles, sino al contrario, ojalá que lo hagan. El problema es que la cercanía con la ciudadanía no debería ser una estrategia electoral, sino que debería de ser una obligación permanente. Porque gobernar no consiste únicamente en pedir el respaldo de la gente. También implica acompañarla cuando atraviesa sus peores momentos. Pero justamente hoy Imelda Castro promete caminar junto a las familias sinaloenses. Los ciudadanos, en cambio, podrían preguntarle algo mucho más sencillo: ¿En dónde estuvo esta cercanía cuando Sinaloa más la necesitaba? Esta es la pregunta que probablemente encontrará en cada colonia, en cada comunidad y en cada reunión. Porque la memoria ciudadana puede ser corta para algunas cosas, pero suele recordar muy bien quién estuvo presente, y quién aparece solamente cuando comenzó la carrera por el siguiente cargo, en este caso la gubernatura de Sinaloa…

Entre el fútbol y la incertidumbre política. Mientras millones de mexicanos estaban al pendiente del próximo partido de la Selección Nacional Mexicana en el Mundial, otra historia continuaba desarrollándose en el terreno político y judicial. Lejos de los estadios, persisten las interrogantes sobre la situación de diversos actores políticos de Sinaloa que han sido objeto de versiones y señalamientos públicos en los últimos meses, así como sobre la postura que asumirán las autoridades mexicanas y estadounidenses en caso de existir procedimientos formales en curso. Hasta el día de hoy, la información oficial disponible ha sido limitada, lo que ha dado paso a especulaciones y a un ambiente de incertidumbre política. En un escenario así, lo que realmente importa son los hechos y las resoluciones de las autoridades competentes, no los rumores ni las conjeturas. Si existen solicitudes formales de cooperación judicial entre los Estados Unidos y México, corresponderá a las instancias competentes informar su alcance, su fundamento jurídico y el curso que seguirán. Si no existen, también es indispensable que haya claridad para evitar que la especulación sustituya a la información. Lo cierto es que cualquier asunto de esta naturaleza tiene implicaciones políticas de gran calado. No sólo para los involucrados, sino también para el Gobierno Federal, que enfrenta el reto de conducir una relación bilateral compleja con los Estados Unidos en temas de seguridad, de justicia y de cooperación institucional. La administración de Claudia Sheinbaum Pardo sabe que este tipo de asuntos difícilmente desaparecen con el paso de los días. Por el contrario, la incertidumbre suele alimentar nuevas preguntas. Mientras tanto, el país celebra goles, organiza reuniones para ver el Mundial y por unas horas la atención pública se concentra en el fútbol. Pero cuando termine el partido, la agenda política seguirá ahí. Y las preguntas que hoy permanecen sin respuesta continuarán esperando una explicación sustentada en hechos, con documentos oficiales y con resoluciones de parte de las autoridades. Porque en un Estado de derecho, las decisiones no deberían depender de rumores ni de presiones políticas, sino que deberían depender de pruebas, de procedimientos legales y de resoluciones firmes. Esto es lo que esperan los ciudadanos, y esto es lo que fortalece la credibilidad de las instituciones…

Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…

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